Objetivos
de la educación emocional
Adquirir
un mejor conocimiento de las propias emociones.
Identificar
las emociones de los demás.
Desarrollar
la habilidad de controlar las propias emociones.
Prevenir
los efectos perjudiciales de las emociones negativas.
Desarrollar
la habilidad para generar emociones positivas.
Desarrollar
una mayor competencia emocional.
Desarrollar
la habilidad de automotivarse.
Adoptar
una actitud positiva ante la vida.
Contenidos
de la educación emocional
Los
contenidos de la educación emocional se derivan del marco teórico,
pero pueden variar según los destinatarios (nivel educativo,
conocimientos previos, madurez personal, etc.). Podemos distinguir
entre un programa de formación de profesores y un programa dirigido
al alumnado. Pero en general los contenidos hacen referencia a los
siguientes temas.
1. Dominar
el marco conceptual de las emociones, que incluiría el concepto de
emoción, los fenómenos afectivos, tipos de emociones y
características de las emociones.
2. Bases
teóricas, que incluirían una revisión de síntesis de las
principales teorías sobre las emociones. Estas bases teóricas
estarán ausentes en los programas dirigidos a niños; tienen su
justificación en los adultos y sobretodo a partir de la educación
secundaria post-obligatoria.
3. Con la
intención de pasar de la teoría a la práctica, se debería
analizar la teoría de las inteligencias múltiples de Howard
Gardner, para pasar a considerar a continuación la inteligencia
emocional, propuesta por Salovey y Mayer, y difundida por D.
Goleman.
De todo ello
se derivan actividades con el objeto de potenciar el desarrollo
emocional. Estas actividades fundamentalmente giran en torno a las
siguientes competencias:
• Conciencia
emocional.
• La
regulación de las emociones
• La
motivación
• Las
habilidades socio-emocionales
• Las
relaciones entre emoción y bienestar
• El
concepto de Fluir (flow),
Las
aplicaciones de la educación emocional se pueden dejar sentir en la
educación infantil, primaria y secundaria; en aspectos como
indisciplina, violencia, desempleo, conductas de riesgo: drogas,
sida, conducción temeraria, etc.
Las técnicas
y competencias emocionales tienen aplicaciones múltiples y
diversas: comunicación efectiva y afectiva, resolución de
conflictos, toma de decisiones, prevención inespecífica (consumo
de drogas, sida, violencia, anorexia, intentos de suicidio, etc.).
En último
término se trata de desarrollar la autoestima, con expectativas
realistas sobre sí mismo, desarrollar la capacidad de fluir y la
capacidad para adoptar una actitud positiva ante la vida. Todo ello
de cara a posibilitar un mayor bienestar subjetivo, que redunda un
mayor bienestar social.
Contextos
de intervención
La educación
emocional no tiene como contexto único de intervención el sistema
educativo, sino que se extiende a los medios comunitarios y a las
organizaciones. Los contextos de intervención están en función del
proceso evolutivo del individuo.
Existen
diversas formas de intervención, que pueden aplicarse según las
circunstancias, pero teniendo siempre presente que el objetivo final
debería ser llegar a la implantación del modelo de programas:
Orientación
ocasional: Se trata de que el personal docente aproveche la
ocasión del momento para impartir contenidos relativos a la
educación emocional.
Programas
en paralelo: Se trata de acciones que se realizan al margen de
las diversas materias curriculares.
Asignaturas
optativas: Los centros educativos pueden ofertar asignaturas
optativas sobre temas relacionados con la educación emocional.
Asignaturas
de síntesis: Se realizan durante un breve período de tiempo y
en las que se trata de integrar los conocimientos de las diversas
materias.
Acción
tutorial: El Plan de Acción Tutorial (PAT) debería ser el
instrumento dinamizador de la educación emocional.
Integración
curricular: Los contenidos de la educación emocional se pueden
integrar de forma transversal a lo largo de las diversas materias
académicas, y a lo largo de todos los niveles educativos.
Integración
curricular interdisciplinaria: Es un paso más a partir de la
“integración curricular”. Se requiere la implicación del
profesorado, con una coordinación ejemplar entre ellos, para poder
exponer unos contenidos que se sincronizan con otros que está
impartiendo otro profesor.
- Sistemas de Programas Integrados (SPI): Es un paso más al anterior: se trata de interrelacionar programas diversos.
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