INFORME
PISA Y ASPECTOS EMOCIONALES
Tradicionalmente, la
educación formal ha enfatizado la adquisición de conocimientos de
otro tipo de aprendizajes. Este enfoque centrado en el desarrollo
cognitivo ha conllevado una serie de carencias sociales que, en el
caso de la adolescencia, se ha manifestado en comportamientos no
deseados como, por ejemplo, el consumo de drogas, alcohol u otros
actos violentos. Además, en el caso concreto de España, aunque los
niños actuales tienen mayores coeficientes intelectuales que los de
las décadas anteriores (Colom, 2005) las evaluaciones
internacionales como el informe Pisa muestran que poseen un nivel
académico por debajo de la media marcada por la OCDE. En una
situación tan cambiante como la actual, las necesidades de los niños
en pleno siglo XXI son muy diferentes a las que tenían las
generaciones anteriores. Por ello se requieren reformas educativas
radicales que les permitan ser meros transmisores culturales,
mediante un concepto educativo más flexible, amplia, integrador y
orientado a los valores. Es por todo ello que en la educación ha de
considerarse las emociones, puesto que los investigadores han
demostrado que son imprescindibles en los procesos de razonamientos
y toma de decisiones.
Respecto a
las estadísticas relacionadas con el abandono escolar que
encontramos en España, unas de las causas fundamentales es debido a
la falta de implicación por parte del profesorado de inculcar
valores en las materias a impartir, dando por sentado que las
emociones no hay que enseñarlas, que son los padres quienes tienen
la obligación de educarlo en ese aspecto.
Los docentes somos
los principales responsables de educar en lo emocional, debido a que
las emociones influye de forma muy positiva o negativa en el contexto
escolar, familiar o social.
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